lunes 19 de mayo de 2008

Dibujos anatómicos

Óleo - Mujer a trazos


En el sillón

domingo 18 de mayo de 2008

Escribir la ñ

Al utilizar teclados de países que no son de habla hispana, surge la necesidad de buscar atajos para representar los caracteres propios del idioma español, especialmente la ñ. Aquí van algunos trucos, dedicados a Lía.

En Ubuntu (Gnome)

  1. Introducir el caracter ~ (en el teclado alemán está a la derecha de la ü) e inmediatamente después n

  2. Presionar Ctrl-Shift y, sin soltarlas, marcar las teclas del código Unicode en hexadecimal, prededidas por una u


    • Ctrl-Shift + u00f1 => ñ

    • Ctrl-Shift + u00d1 => Ñ


  3. Utilizar el mapa de caracteres (Aplicaciones => Accesorios => Mapa de caracteres) para copiar o arrastrar el símbolo al documento. Si no está instalado:
    sudo apt-get install gucharmap

  4. Escribir otra letra y confiar en el corrector ortográfico (sé que el corrector de Firefox permite convertir mamana en mañana)

  5. Alternar la distribución del teclado, estableciendo la distribución española cuando haya que escribir estos caracteres (en el teclado alemán, la ñ está donde la ö)



En Windows

  • Presionar Alt y, sin soltar la tecla, marcar el código ASCII en decimal (no funciona dentro del navegador, hay que hacerlo en un editor de texto)


    • Alt + 164 => ñ

    • Alt + 165 => Ñ


  • Los anteriores métodos 4 y 5

martes 6 de mayo de 2008

A dónde irán los libros

Primero fue la música, con la aparición del códec MP3 del Fraunhofer Institut, que provocó una revolución al hacer unas 10 veces más compactos los archivos de audio sin merma notoria de calidad.
Luego le llegó el turno al vídeo, cuya difusión se facilitó enormemente gracias al adelanto tecnológico de las líneas DSL y el códec MPEG4.
Y en la historia reciente de la digitalización y difusión de contenidos, aún se resiste el medio más antiguo, cuya última evolución tecnológica de importancia tuvo lugar hace ya 500 años: la escritura sobre papel, o su variante agrupada, el libro.

El mayor escollo para la difusión de los libros electrónicos -la expresión "libro digital" parece más acorde con la escritura Braille- no es su tamaño ni su calidad, sino el reproductor del medio. Leer un libro en un monitor de rayos catódicos, LCD, TFT o cualquier otra variante que requiera refresco es incómodo, provoca cansancio ocular y posible dolor de cabeza. Imprimirlo con las actuales impresoras y su tinta más cara que la sangre resulta casi menos rentable que comprarlo en edición de lujo.

Sin embargo, empiezan a surgir tímidos intentos de dispositivos que mimetizan la experiencia de leer un libro. El que está actualmente en boga se basa en la tecnología de tinta electrónica, que mantiene la imagen generada nítida y constante sin consumo eléctrico.

Cybook Gen3 - Lector electrónico

Una diferencia fundamental es que este aparato sólo tiene una página, en lugar de dos como casi la inmensa mayoría de libros. A mí no me parece necesaria la segunda, pues sólo existe para aprovechar al máximo la superficie del papel y duplicaría el precio del dispositivo. Otra de las principales limitaciones es la falta de olor a libro, aunque tampoco tiene su habitual capa de polvo. La próxima feature debería ser bañar la funda de cuero en olor viejuno.

Es posible que aún no sea la solución final™, pero creo que se trata de un paso en la dirección correcta. Esperemos que algún día llegue al mercado el papel electrónico flexible, tantos años rodeado de humo, y nos libere de los dispositivos rígidos.

Se buscan esclavos

Vía my brother, me entero de que en España, según El País, faltamos 25.000 telecos. No sabía que nos echaban tanto de menos.

Mientras tanto, las empresas ofrecen la friolera de 25.500 euros brutos anuales a quien se atreva a trabajar para ellos, para que tengan dinerillo suelto para pipas y salir los fines de semana mientras viven con sus padres. Encima se duelen de que les lleguen licenciados de baja calidad por ese precio de saldo.

Termina el artículo con lo siguiente:

Venezuela, Perú, Colombia y Chile son algunos de los caladeros donde Adecco buscará los trabajadores que OMEL no encuentra en España. También en el este de Europa (Rumanía, República Checa y Eslovaquia), aunque el idioma y la mayor proximidad con otros países en los que los sueldos y coberturas son mayores hace más difícil que su primera elección sea España.

Los trabajadores de Europa del Este tienen dos motivos principales: como dice el artículo, si intentaran buscar trabajo en España, hay demasiados países por el camino que ofrecen mejores condiciones que "sol gratis y cinco duros"; y sobre todo no se han dedicado a llenar sus tierras de ladrillos y campos de golf durante los últimos 20 años.

Desde aquí, recomiendo a Adecco que invente la máquina del tiempo y vuelva al siglo XVI, ya que es probable que allí pueda conseguir esclavos a precios del pasado. Aunque a lo peor les exigen oro como moneda de cambio, en lugar de los papelitos ficticios y sin depósito que venimos usando.